Aquí tienes un relato erótico de Elena Chan. En el mismo, Elena nos cuenta como convenció a su pareja para que probara las excelencias del sexo anal.

 

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En su momento mi chico me confesó que sentía curiosidad por probar el sexo anal. Así que con varios juguetes fui probando poco a poco. Dado que mis uñas son largas, y no quería provocarle dolor en una zona tan delicada, probé primero a lamerle, acariciarle y a introducirle  mis dedos y un par de  juguetes de pequeño tamaño. Su respuesta fue totalmente positiva y sus erecciones descomunales.  Aparte de no parar de lubricar y gemir. Eso hacía que me excitase y quisiera darle más. Al final, en plan sorpresa, compré un arnés con una gran polla morada. Las primeras veces estuvo bien para mí, pero al no notar nada y estar más pendiente de si le podía hacer daño, no fue para tirar cohetes. El ha estado jugando con nuestro arnés por libre, enganchándolo en la almohada y mandándome vídeos que me han provocado un montón de orgasmos jugando a solas. El caso es que la otra mañana nos despertamos muy juguetones y después de retozar, me pidió si por favor podía darle caña con el morado. Probamos una nueva postura, yo con el arnés tumbada boca arriba y él sobre mí de rodillas. En esa postura, una vez se lo había metido, movía mis caderas para poder clavárselo bien, hasta el fondo. Poder ver su cara llevando yo el ritmo, encharcada de excitación, fue lo más. Finalmente mi chico se corrió en mi pecho. Total que la experiencia mañanera de sexo anal fue de lo más intensa.

 

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